Enfoque

Al ponernos metas y objetivos nos llega la ilusión de cumplirlas. Visualizamos ese momento: esa sensación de satisfacción y decir ¡lo logre!

Si anhelamos tanto ese momento, ¿Por qué abandonamos? ¿No eran lo suficientemente grande tus metas y sueños para llegar al objetivo?

¿Dónde está tu enfoque?

El primer error que cometemos al trazarnos metas y objetivos para alcanzar nuestros sueños es hacer una larga lista de lo que tengo que dejar de hacer. Te das cuenta de que tienes que renunciar a muchas cosas provocando en ti angustia, desesperación y ansiedad. Inmediatamente viene la duda: ¿Realmente vale la pena el sacrificio?

Recuerda lo siguiente: Una meta es un valor agregado a tu vida: espiritual, personal, laboral o profesional. Son buenas para tu crecimiento. Por lo tanto, debe ser motivo de felicidad no de dolor. Habrá que hacer cambios, definitivamente, pero los mismos no deben cambiar quien ya eres. Una meta o un logro te hace ser un mejor tu no otra persona.

Entonces, ¿Cómo logro mi objetivo?

En la vida no obtienes lo que quieres, sino en lo que te enfocas: solo enfócate en llegar. No veas los obstáculos, ve tu meta. Lo nuevo en tu vida es ella, por lo tanto, no elimines todo lo que ya haces. Si cabe en tu mente, cabe en tu mundo. Si en el camino a tu objetivo es necesario ir quitando algunas cosas que te impiden cumplir eso que tanto anhelas, hazlo. Si aún dejando de lado esas cosas sigues con el mismo deseo y entusiasmo vas por buen camino.

Sigue aprendiendo. sigue creciendo. Sigue cambiando.