“Cuando no te importe lo que la gente piense estarás listo para el éxito”. Anónimo.

Estamos bombardeados por frases como estas por todos lados, todo el tiempo. Casi siempre nos llegan a través de una persona a la que admirados y tenemos por ejemplo y la compartimos. Sentimos como un flechazo y desde lo más profundo decimos: uy sí, al carajo lo que piensen los demás. Confieso que ese fue mi primer pensamiento y hasta la compartí.

Luego de leer esta frase varias veces, como otro flechazo llegó a mi mente la siguiente pregunta: ¿soy de los que opinan y critican?

¡Uy sí! Confieso que mi mente ha sido muy rápida para juzgar, criticar y opinar. Entonces pensé: si, muy empoderada la frase, pero si soy de los que viven haciendo “críticas constructivas” y utilizando la frase “mi humilde opinión” (y sin pedírmela) esa frase no es para mí.

“No me importa lo que piense la gente” pero tampoco me importa si con mis comentarios hiero a los demás. Entonces lamentablemente no estoy listo para el éxito.

Claro, se trata de mí. Pero también como yo trato al otro.

Por supuesto que tengo que lidiar con los comentarios y criticas de los demás, pero así mismo tengo que lidiar conmigo mismo.

Queremos ser siempre víctimas. Yo quiero ser, pero no dejo ser. Tu opinión es tu problema, mi opinión mi problema. Busco ser entendido, pero no quiero entender. Lo que importa es como me siento, no como te sientas tú.

No soy perfecto, el otro tampoco. Me conecto conmigo mismo, conecto con los demás. Me enfoco en lo que me hace feliz y me da paz, busco que los demás encuentren lo que los hace feliz y les de paz. Amo mis debilidades y rarezas, acepto las debilidades y rarezas de los demás. Todos somo valiosos tal cual somos.

No tengo que gustarle a todo el mundo, tu no tienes que gustarme. No necesito la atención de todo el mundo, tu no necesitas mi atención. No necesito tu aprobación, no necesitas la mía.

Quiero que sean amables, respetuosos, educados y honestos. Se tu amable, respetuoso, educado y honesto.

Antes de compartir o publicar cualquier frase, reflexiona si la pones en práctica.

Yo valgo mucho y no lo dudo. Los demás también valen mucho, tampoco lo dudes.

 

 

Cuando nuevos deseos nazcan en ti, haz caso. Te enfrentarás a nuevos desafíos, pero ¡lo que está para ti, está para ti! Sigue, al obedecer, tus sueños serán bendecidos y obtendrás la recompensa.

Si no escuchas, no prestas atención y no te dejas guiar, es porque no estás dispuesto a salir de tu zona de seguridad. El deseo y el impulso que crece en ti para realizar cosas nuevas es bloqueado por tu mente, por tus tradiciones, por malas enseñanzas. Entonces, no te dejas guiar y no haces nada.

A veces lo que sientes parece que no tiene sentido y crees que no va a funcionar. Cuando te nazca ese deseo por alcanzar cosas nuevas ¡no lo evites! Cuida tus pensamientos porque ellos controlan tu vida. Te conviertes en lo que piensas. Presta atención también a lo que haces, no sólo lo que dices.

La obediencia es el camino a la excelencia. Cuando sientas ganas de mejorar, de llegar a nuevas metas o realizar algo diferente para alcanzar mejores resultados, ¡atrévete! no lo resistas, no apagues esa voz interior que te impulsa a hacer algo diferente, porque luego de la obediencia vendrá una gran bendición.

Hoy declara todo lo bueno que recibirás, esta atento a las instrucciones que recibirás, comprométete a seguir y cumplir los planes maravillosos que tiene la vida para ti. Podrás lograr tus sueños y tus metas sólo si crees que puedes lograrlo.

Vive el día hoy porque mañana no es seguro. Aprovecha el momento.