Ninguno es perfecto, sin embargo, como equipo si podemos serlo. Nuestro éxito depende de lo que cada uno tiene para dar.

A cada rato me sorprendo diciendo en casa: estos niños no obedecen, estos niños hacen lo que le da la gana, estos niños si jo!@#… Y así sigue la lista. ¿Pero, quien los está criando?

El poder de la palabra es poderoso. Lo que dices constantemente, eso será. Mi familia es mi primer y mayor equipo. Y como ‘’líder’’ de la misma, debo procurar que el apoyo, la ayuda y la comprensión estén presentes.

Enfoca tu energía en lo que puedes dar y no lo que el otro deja de hacer.