Cruzando de una habitación a otra, noté a Ricardo entretenido en otra cosa y no prestando atención a la clase.

Le pregunto: ¿mijo, todo bien? Me responde: sí. Terminé la práctica que puso la profesora y estoy esperando a que los demás terminen.

¡Ah ok! ¿Le dijiste que ya terminaste? Le pregunté. No. No quiero ser el centro de atención. Me dijo.

SINDROME DE LA AMAPOLA ALTA.

SINDROME DE LA AMAPOLA ALTA.

El síndrome de la amapola alta indica que, lo lógico es cortar aquellas flores que crecen más que las otras, para que las demás no salgan perdiendo por comparación. ¿Te acordaste del cerebrito de la clase?

Este síndrome está presente en cualquier contexto: trabajo, escuela, familia… por miedo o vergüenza no te atreves a destacarte, porque el talento de reconocer a los talentosos es escaso. ¿Copiaste?

Porque es más fácil decir: eso fue suerte. Porque señalar los pequeños errores alimenta mi ego. Porque es entretenido criticar.

He de destacarte que, ser la amapola alta demuestra que te importa, que te interesa y que no te conformas.

Si quieres saber mas sobre este síndrome lo puedes ver AQUÍ

Que prefieres, ¿Qué te perciban como una persona que se queda a esperar a que pasen las cosas o que te ‘’odien’’ por ser la amapola alta?

Volviendo a Ricardo, lo convencí de ser la amapola alta. Con ello logro que la profesora le permitiera aprovechar el tiempo para hacer la tarea, mientras esperaba que los demás compañeros terminan la práctica.

En conclusión, siempre alta, nunca inalta  🤣 aunque me odien.

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