Recuerdo la primera vez que me monte en unos patines. Pasaba todo el día dentro de la casa practicando y ganar confianza.

Nunca se me olvida un día que fuimos a ‘’Mundo sobre ruedas’’ (¿Lo recuerdas?). Me creía que era una ‘’pro’’ y como la ‘’mas mejor’’ me metí dentro del círculo. ¡Que estrellón tan grande! La gente iba rapidísima, dando vueltas y patinando hasta despaldas. Recuerdo que había una pequeña sala para aprendices y de ahí no salí.

Otro día, recuerdo estar patinado en el Mirador. Y ahí me di otro estrellón. Pero no recuerdo como fue. Solo recuerdo estar patinando y de repente estar en el suelo.

Y para terminar el episodio de los estrellones, los mejores: aprender aquella vueltica para frenar.

La experiencia propia es el mejor aprendizaje. El mejor camino para aprender es a través de tus propias vivencias.