Si usted tiene hijos y esta en la etapa de ‘’Wacala, no me gusta’’ sin probar la comida, suspiremos hondamente.

Esto me recuerda mi historia con los guandules. Le huía como el Diablo a la Cruz. Un día me fui a casa de una amiga después del colegio. Adivinen que había de comida: ¡Moro de Guandules!

Quería morirme. Lo cierto es que, tenía hambre. Así que procedí a comer. El bendito moro estaba bueno. Ese, el que rechazaba sin siquiera probarlo, estaba bueno.

Así mismo rechazamos un montón de cosas: ‘’es que a mí eso no me funciona’’, es que tu no sabes lo que es tener un hijo’’, es que esto es muy duro’’, ‘’es que…’’

¿Cómo sabes que no puedes si no lo has intentado? ¿Cómo sabes que no es para ti sin haber probado?

Si sientes que algo de todo lo que acabo de contar tiene que ver contigo y con tu situación personal, profesional o espiritual, este es el mejor consejo que puedo darte: prueba, sin excusas. Intenta sin quejas.

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