Al final del año escolar pasado, recibimos varias llamadas del colegio de mi hijo con relación a su comportamiento.

Entre una combinación de desilusión y tristeza, me sentía confundida. ¿Como en el hogar nuestro hijo era maravilloso y en el colegio no? Hicimos lo que correspondía con nuestro hijo, pero los resultados eran negativos. Las llamadas continuaban. Seguía sin entender.

Una amiga psicóloga, me recomendó ir más a fondo: habla con tu hijo, hazle preguntas, conoce a sus amigos, …  ¡santo remedio!

Por no tener toda la información, suponemos y creamos falsos juicios. Es importante averiguar todo.

Descubrimos que el niño estaba siendo influenciado por otro niño. Sin embargo, en casa tenemos la costumbre de ser amigos de todo el mundo. Teniendo siempre presente no dejar de ser quienes somos. Es mi deber ser la guía correcta para que cuando sea adulto, tome las decisiones sabiamente.