Preparándome la otra noche para salir a una cena, comenzó a dolerme el cuerpo. Como buena dominicana me automedique. Por supuesto que no iba perderme un coro de navidad y además ya estaba pago.

El asunto es que en vez de mejorarme me puse peor. Casi no puede disfrutar de mi cena y tuve que salir antes de tiempo.

Para hacerles el drama corto, al día siguiente terminé en emergencia con un suero por deshidratación. ¡Así es! Algo así como una ameba, con un nombre rarísimo, vino a visitarme antes de terminar el año.

A pesar de tener esos días horribles, ya está todo bajo control.

Así como las rosas no dejan de ser hermosas por sus espinas, así mismo la vida no deja de ser maravillosa por los momentos tristes o de enojo.

Hay situaciones que no podemos controlar, pero si controlamos como reaccionamos ante ellas.

Días difíciles siempre tendremos. No dejemos que estos condenen nuestra vida.

#Experiencias #Reflexión #LaVidaEsMaravillosa

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