De lunes a viernes mi alarma me despierta muy temprano. Aunque la rutina mañanera es siempre la misma, hay una que otra mañana intensa: esos imprevistos que sacan a uno de órbita.

Por esto me he tomado un día en la semana para dormir un poquito más. El sábado y yo tenemos una cita para levantarnos mas tarde.

Todos deberíamos tener un día para dormir más, ¿no crees?

Pero, déjame contarte algo. Días pasados me llegó la oportunidad de presentar mi proyecto a un potencial cliente. Ese día era sábado por la mañana. ¡mi día de dormir! No te mentiré que dude. Quería sabotear esa cita.

Te cuento esto para que veas que las oportunidades no tienen hora, lugar ni fecha. Se presentan y si no estas preparado pasan de largo. Yo deseaba tener ese tipo de oportunidad. Y la vida es tan sabia, que puso a prueba mi deseo para ver si eso que digo que quiero tener, realmente lo quiero.

Te seré honesta. De esa reunión aun no he tenido los frutos que quiero. No sé si sembré en tierra fértil. Sin embargo, tengo un saco de semillas que esperan ser sembradas. Si en ese suelo no se cosecha, en otros se dará.

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