En la escuela nos enseñaron que los superlativos son aquellas palabras que utilizamos cuando queremos comparar a una persona, una cosa o una cualidad destacando grandeza o superioridad.

Por ejemplo: La ciudad de Santo Domingo es más grande que la ciudad de Santiago. O: esta ciudad es la más linda del mundo.

Cuando somos niños vemos esta lección como un juego divertido. ¿A quién más que a nadie, le agrada aprender cosas nuevas más que a los niños?

Sin embargo, cuando nosotros somos el punto de comparación, estos superlativos se vuelven odiosos. Vamos, a nadie le gusta que le estén comparando y mucho menos que nos estén minimizando.

Pues muchas marcas caen en esta trampa. Los superlativos son palabras poderosas y convincentes, pero en ocasiones debilitan la marca. Se cauteloso a la hora de utilizarlos. No vaya a hacer que se vuelvan en tu contra.

Algo así es común en casi todas las macas: ‘’el mejor’’, el favorito’’, ‘’el más rápido’’… cuando lees estas características te da la sensación de que esa marca es única, que no tiene competencia y hasta sientes una pizca de ego. ¿Realmente son únicas? ¿No tienen competencia?

Veamos tres grandes marcas y analicemos. Ojo es un análisis propio basado en lo que he estudiado y mi punto de vista.

Jumbo – Lo máximo. ¿Realmente lo es?

Abre sus puertas en el año 2002 en la República Dominicana. Donde ya había dos grandes tiendas por departamentos, tenía que venir por todo lo alto con un nombre poderoso.

Jumbo es el nombre que se le designa a los aviones grandes y con una gran capacidad de pasajeros. Esto ya me da a entender de que la tienda es inmensa. El slogan: lo máximo. En República Dominicana se utiliza como expresión para decir que algo es extraordinario. Algo así, como la última coca cola del desierto. Una combinación perfecta para introducirse en el mercado. ¿Pero, realmente le hace justicia el nombre y el slogan? ¿El servicio también será lo máximo? ¿La experiencia como cliente será única? ¿De verdad no me iría a la competencia?

Plaza Lama, la supertienda. ¿Que la hace super?

Fue fundada en 1929. Según mis investigaciones, aunque no me queda claro, fue la primera tienda por departamentos del país.

Plaza Lama puede ser cualquier cosa. Una plaza llena de locales vacíos disponibles para alquilar, por ejemplo. Al agregar en su slogan la supertienda, capto inmediatamente que es una tienda que lo tiene todo. Un slogan bien elegido en su época. Sin embargo, permanece en el tiempo. No suena pretencioso ni egocéntrico. Es un slogan real y concreto.

¿Pero, realmente es super? ¿Los precios? ¿La calidad? ¿El servicio? ¿Estará creando una alta expectativa?

La Sirena, más de una emoción. ¿Expectativa? ¿Curiosidad?

La Sirena era una pequeña tienda de cosméticos. En 1965 fue comprada por Ramón Ramos. Revolucionó el mercado con el horario corrido, precios bajos y fijos. En poco tiempo se convirtió en una tienda por departamentos muy popular. (Busca su historia completa. Para mí, su evolución y cambio es la más acertada).

Mantener el nombre agregándole este slogan, fue 100% acertado. La Sirena entendió que las personas se mueven por las experiencias vividas. Se muestra una tienda humana. Y no hace alarde de su grandeza.

Pero, la emoción que viviré, ¿será agradable o no? No lo sabrás hasta que vayas. Eso es lo que lo hace mágico. Genera curiosidad sin crear una alta expectativa. Si queda claro que, cada departamento será diferente.

Te invito a que revises tus textos con detenimiento. Si hay algún superlativo por ahí no lo elimines. El truco está en transformarlos en algo tangible, concreto y real. No ofrezcas expectativas tan altas que tu cliente quede decepcionado.

No es lo mismo decir: ‘’somos la empresa de mudanza más rápida” que decir “Te mudamos en 2 horas’’.

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