Después de la TORMENTA viene la CALMA.

¡Así es! Cuantas tormentas he pasado y superado.

Pensando en mi última tormenta aprendí que su paso no es lo más difícil. ¡Es lo que viene después!

Toca recoger los escombros que a su paso deja, tratando de dejar todo lo más impecable posible. Ahí me toco sacar fuerzas que no sabía que tenía. Y cuando creí haber dejado todo en orden vino el remanente de la tormenta.

En medio del desorden me di cuenta de que mucho se perdió. Nada dura para siempre. Algunas cosas se pueden recuperar y otras no.

¿Calma? Hay que pasar un largo trecho para encontrarla. A mí llego cuando finalmente entendí, que por más que quiera nada queda igual. TODO cambia, unas cosas para bien y otras para mal.

Mi tormenta me dejará marcada para toda la vida. De ella tomo lo bueno y lo aprovecho. Lo malo, lo desecho.

 

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