Cada uno pasa por una perdida. Algunas grandes que nos hacen sufrir y otras pequeñas que nos inquietan.

Para mí, la perdida, a pesar de ser dolorosa, ha sido una gran maestra. Me ha enseñado a ver el verdadero valor de las cosas. Me ha hecho fuerte.

Aprendí a perder. Las perdidas no se tratan de aceptarlas o superarlas, eso es cuestión de tiempo. Las pérdidas se tratan de entenderlas. Lo que perdí estuvo conmigo por un tiempo definido, ¿para qué?

Perder no es triste. Triste es no seguir.