¿Conoces la historia de Jacob y Esaú?

Rápidamente te la cuento. Esaú y Jacob son hermanos mellizos. Pero, aunque tu tengas 10 muchachos en tu barriga, no salen al mismo tiempo (por lo menos yo nunca lo he visto), el que sale primero es el ‘’mayor’’. Pues Esaú era el mayor.

En los tiempos donde no había internet, dígase antes de Cristo, el papá le daba una bendición especial al hijo mayor. Un día, Esaú estaba eplotao’ de trabajar y se encontró con que Jacob estaba cocinando. Esaú le dijo: dame de eso que estoy muerto del hambre. Jacob que era más tiguere le dijo: regálame tu privilegio de hijo mayor y te doy de comer. Esaú le dijo: coge lo que te de la gana, yo tengo hambre.

Señores, por menos de ahí la gente se deja comprar por un pica pollo. Seguimos con la #historia que ahora es que se pone buena…

Sucede y acontece que el papá de los mellizos era ciego, entonces Jacob junto con su mamá le tendieron una trampa para que el recibiera la bendición especial. Sí, Jacob era el preferido de su mamá. Y nada Jacob se quedó con todo. Cuando Esaú fue a buscar ya no quedaba nada.

Las personas se interesan por ellas mismas. Se pasan la vida buscando constantemente resolver sus problemas y así olvidándose de los intereses de los demás.

Los que están a tu alrededor, están contigo por lo que tu le puedes aportar a su vida. Si ese ‘’beneficio’’ se acaba se irán a llenar esa necesidad a otro lugar.

Por cierto, los trenes de la línea 1 del metro le mejoraran la infraestructura y la van a ampliar. Para eso vamos a coger prestados (sí, vamos, tú y yo) 100 millones de dólares. El costo total es de 178 millones, pero solo vamos a coger 100 porque tenemos un ahorrito de 78.

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