¿A quién se le olvida donde parqueo su carro cuando se va de un lugar?

¡A mí! Casi siempre. Tengo un sentido de orientación pésimo. Es más, te confieso que aprendí a manejar estando embarazada de mi primer hijo.

Déjame hacerte este cuento. Tocaba llevar al niño al pediatra a su chequeo de rutina. Sali muy oronda como una madre responsable. El desenlace: llegue a la puerta del Conde. Es que no te miento cuando te digo que soy mala para las direcciones. La misma clínica que visité durante 9 meses, ese día no supe llegar.

Así que, si un día osas en invitarme a la Zona Colonial, pasarán dos cosas: 1. Te digo que me pases a buscar o 2. No voy.

Gracias a Dios encontré la solución. En los parqueos, siempre busco el espacio más cercano a la puerta y para llegar a ese lugar pongo Waze. Aunque haya ido cien veces.

En conclusión, no hay pregunta sin respuesta. No hay problema sin solución.

¿Tú también tienes situaciones sin resolver?

¿Me conoces?