El domingo en la mañana nos preparamos para irnos a la playa. Pero antes, hicimos una parada técnica. De hecho, hicimos dos paradas técnicas: fuimos a votar. La primera parada, nítida. El proceso fue rápido. Continuamos a nuestra segunda parada con la misma ilusión. Es más, estaba segura de que sería más rápido que la primera, por #experiencias anteriores.

Llegamos y nos encontramos con un escenario que nunca había visto: una fila larguísima. Aun así, seguía con la seguridad de que eso pasaría rápido. Sin embargo, no fue así. Mi turno llego 1 hora y 30 minutos más tarde.

De allí salí con un hambre atroz, pero decidida a continuar con el #plan: llegar a la playa. Hubo otra variable, los demás ya habían abandonado la idea. El primer obstáculo afecto el deseo de continuar con lo planificado.

¿Qué hubieras hecho tú?

A todos nos ha pasado y nos seguirá pasando, a veces las cosas no pasan como uno quiere. ¿Cómo reaccionas ante eso? Te frustras, te entristeces, te enojas…

Hay sorpresas que están fuera de mi #control, no tiene sentido castigarme por eso. En esta ocasión, ¿pude haber hecho algo al respecto? ¡Claro que sí! Irme sin votar. Sin embargo, para mí no era #opción.

Cuando las cosas no suceden como queremos lo vemos como algo negativo. ¿y si la alternativa no fuera tan mala? ¿Cómo aprovecharías lo no planeado?

No fui a la playa, pero fuimos a casa a ver una película. ¿la playa era mejor? Por supuesto. Pero la película no era mala idea.

Cuando algo no sale como quieres, tú:

  1. ¿Entiendes inmediatamente que no tienes todo bajo tu control y estas consiente que las cosas pueden cambiar sin esperarlas? O,
  2. ¿Te frustras, te quejas, te enojas y no aceptas que tu plan no saliera como lo pensaste?
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