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¿Sabías que todos tenemos dones y talentos que al desaprovecharlos traemos desdicha a nuestra vida?

¿En serio? ¡En serio!

Seguro has escuchado o leído la parábola del amo que dejó a cargo a sus siervos sus bienes. Algunos duplicaron estos bienes, otros simplemente lo guardaron.

Pensemos un poco. Dios, la vida, el universo o como sea que lo llames (en lo que sea que creas, está bien. Eres libre de hacerlo), nos ha dado algún #talento especial. ¿Hay alguna fórmula mágica para descubrirlo? Si la hay, no la sé. Pero lo que, si sé, es que tú más que nadie sabe en que eres bueno, que dominas, que cosas te salen mejor y que te gusta.

Si escribes, pintas, cantas, tocas algún instrumento, si eres bueno en la artesanía, arreglando cosas, si hablas bien, no te quedes con ellos guardados. De alguna manera pon tus #dones al servicio de los demás. No dejes pasar la oportunidad inmensa de ayudar y de ayudarte. No te pongas más excusas.

¿Y por qué traerá #desdicha si no los pongo a producir? Dice la palabra al que tiene se le dará más y al que no tiene se le quitará. Simple, si pones tu talento al servicio de los demás, sin duda que verás frutos. Si los dejas guardados, no lo practicas, no lo compartes, ahí se quedarán en el olvido. ¿Qué más desdicha que no beneficiarte ni siquiera tú mismo de tus propios dones y talentos?

Si no eres creyente, religioso o no practicas ningún dogma, míralo de la siguiente manera: como inviertes para crecer profesionalmente y ver los frutos, así mismo invierte en desarrollar tus dones y talentos poniéndolos a disposición de los demás y verás los frutos.

No escondas tu talento, aunque creas que sea insignificante. Es tuyo, el que te dieron, el que te tocó. Asúmelo.

El cultivo de mis dones y talentos es mi norte. Constantemente practico para desarrollarlos. Me pregunto siempre, ¿Cómo mi trabajo puede beneficiar a otros?